Viernes, 22
de Diciembre de 2025. Día
1.
Estoy asustado, he tenido que descender al refugio nuclear que
hay debajo de mi casa, no sé nada de mis padres ni de mi hermana, han ido a la
capital a hacer unas compras y no consigo comunicarme con ellos, los teléfonos
han dejado de funcionar y no es posible conectar con Internet.
Esta mañana, en la
pantalla de emergencias de mi casa, repetían constantemente, que cerca de
Moscú, había estallado una central nuclear y en treinta minutos llegaría la
nube radioactiva y la onda expansiva hasta aquí, que podrían afectar a las
comunicaciones y que pasada esa media hora, no saliéramos a la calle, bajo
ningún concepto.
El refugio, decorado en las paredes con cuadros de paisajes y
naturaleza, está equipado con comida imperecedera abundante, un depósito de
agua potable muy grande, un generador de energía eléctrica alimentado por
hidrógeno, un purificador de aire, un ordenador central que gestiona todo el
mantenimiento y el ahorro de energía del refugio, una cinta estática para correr,
un botiquín totalmente equipado, un generador de juegos inteligentes, además de
una bolsa de herramientas por si hay que reparar alguna avería; yo en mis
prisas, he cogido los portarretratos de la familia, he bajado toda la comida y
bebida que me ha dado tiempo y, lo que creía más imprescindible, el lector de
libros con toda mi biblioteca, el recopilador virtual de música, mi guitarra,
un disco duro sólido con todos mis recuerdos, el poster de Sweet California, un
paquete de folios del ordenador y los utensilios de escritura.
Creo que podré sobrevivir hasta que lleguen mis padres y mi
hermana.
Moisés Coronado, Enero de 2016.
No hay comentarios:
Publicar un comentario