30 metros cuadrados, paredes de color naranja
para que me trasmiten la tranquilidad necesaria para poder aguantar la realidad,
una cama repleta de mantas junto a mi pequeña chimenea que me de el calor de la
vida, además mi pequeña mesita y mi tan ansiado despertador, no me olvidaré de
mi mesa repleta de libros y aquella vieja radio, que tantas noticias me ha narrado,
no la olvidaré.
También aquella fascinante ventana que tanto me
transmitió, aquellos pájaros que vi por ella, aquellos rayos de luz…..aquellos.
Pero lo más importante y lo que nunca olvidaré son aquellas fotos enmarcadas en lo profundo de mi habitación,en lo profundo de mi corazón. En ella se podía
apreciar mi verdadera debilidad, mi familia.
Hecho de menos mi habitación y mis recuerdos,
ahora me encuentro sumido en otro sitio desconocido para mí.
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